Derecho de Niños y Niñas al Juego
- LOS NIÑOS son las bases del futuro del mundo.
- LOS NIÑOS han jugado a través de todos los tiempos y en todas las culturas.
- EL JUEGO junto con los requerimientos básicos de nutrición, salud, vivienda y educación es vital para el desarrollo del potencial de todos los niños.
- EL JUEGO es comunicación y expresión, combinando pensamiento y acción, da satisfacción y sensación de logro.
- El JUEGO es instintivo, voluntario y espontáneo.
- EL JUEGO es una forma de aprender a vivir, no un mero pasatiempo.
La Declaración
IPA por el Derecho del Niño a Jugar fue producida originalmente en
noviembre de 1977 en la Reunión de Consejo IPA en Malta, realizada en
preparación del Año Internacional del Niño (1979). Revisada por el
Consejo Internacional IPA en Viena, en septiembre de 1982 y en
Barcelona en la Convención de los Derechos del Niño (adoptada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de Noviembre de 1989) que
establece que el niño tiene derecho al tiempo libre, al juego y a
participar en actividades culturales y artísticas.
Por
todo esto es que Jugar se convierte en una necesidad, y por lo tanto
en un Derecho de la infancia, considerado en la Convención
Internacional sobre los Derechos del Niño/a, Artículo 31, que dice:
-
Los Estados Partes reconocen el Derecho del Niño/a al descanso y el
esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas apropiadas para
su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
- Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño/a a participar plenamente en la actividad cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.
- Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño/a a participar plenamente en la actividad cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.
La
Convención sobre los Derechos del Niño/a es un instrumento legal que a
los Derechos que allí figuran como obligación para los Estados que la
ratifican. En cambio, la Declaración de los Derechos del Niño/a es
solamente una manifestación de principios.
La
forma para que la Convención no sea solamente un papel firmado es
convertir su contenido en hechos concretos, es decir, transformar el
articulo 31 en acciones de juego que sean significativas para nuestra
infancia.
La
Escuela es un espacio importantísimo en la vida de los niños/as, allí
pasan mucho tiempo de sus vidas. Al mismo tiempo, sabemos que ¨ el
derecho y la necesidad de jugar de los niños/as no son anuales y ni
siquiera mensuales, son cotidianos y continuos ¨ (3). Por lo tanto,
estamos seguros que la Escuela reconocerá la importancia de este
Derecho y se comprometerá a defenderlo a través de la reflexión
crítica, la escucha y el juego.
Declaración mundial del derecho y de la alegría de los niños y niñas a aprender a través del juego
La
Asamblea y el Congreso mundial de OMEP en Gotenburgo, Suecia, en
agosto del 2010, representando a setenta y dos países de los cinco
continentes, acordamos que debemos defender la Declaración de los
Derechos del Niño de las Naciones Unidas, especialmente el derecho de
los niños y niñas al juego, como asimismo garantizar su bienestar en
todos los países y programas educativos.
Actualmente,
debido a problemas políticos y económicos, la mayoría de los Gobiernos
están sobre enfatizando el desarrollo anticipado de las habilidades de
escritura, lectura y cálculo en nuestros niños en el nivel de
educación primaria. Esto socava radicalmente el enfoque holístico de la
primera educación.
Debido
a estas políticas, se están destrozando las bases y el sentido de la
educación de la primera infancia. Esto implica la pérdida de valores
esenciales, entre ellos, la creatividad, la imaginación, la mentalidad
abierta y la expresión artística, afectando profundamente el derecho y
la alegría del niño y la niña a aprender a través del juego.
Sabemos
actualmente que las Metas del Milenio de la N.U. de reducir la pobreza
y darles a los niños el derecho a la educación no se alcanzarán. Por
eso, el Congreso y la Asamblea mundial de OMEP implora a todos los
gobiernos a niveles locales y nacionales, reorientar sus planes y
colocar recursos para que las metas sean alcanzadas.
Los
niños pequeños tienen la voluntad y son capaces de ser agentes de
cambio. Los adultos deben escuchar a los niños, y estar atentos a sus
perspectivas e ideas en asuntos que se relacionan directamente con
ellos.
"Sabemos mucho sobre ello" (Niño de seis años).
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